El Reloj

 

 

Yo nací en una época en que las horas no eran exactas y cada reloj marcaba una hora diferente. Era la época del menos, menos cuarto, menos 10, menos 20, pero nunca menos 25, no había menos 4, eso era menos 5. En esa época los relojes se atrasaban por falta de cuerda, porque eran de cuerda los relojes y se debían usar en la mano izquierda. Si la torre de la iglesia tenía un reloj, esa era la hora oficial. Todavía quedaban algunos relojes de relojera, con leontina, el de mi papá era maraca Ferrocarril de Antioquia, había que apretarle un botoncito con la uña para que abriera, aun conservo la cascara exterior y creo que con el tal mecanismo del botoncito.  Ahora todo el mundo tiene la misma hora, los relojes no se atrasan, y y no hay menos cuarto ni nada de eso, ahora son la y 45, las y 10, incluso las y 58. Antes leer la hora la enseñaban en los colegios, ahora ya esa practica no es necesario, ahora los relojes son digitales, con batería, nada de cuerda, nada de ponerle la hora de acuerdo a la de la iglesia. Se acostumbraba también a usar una especie de  brazalete entre el reloj en sí y la muñeca, para que el sudor no le diera de frente y lo dañara. En esa época el relojero era una persona importante en su saber, los relojes iban de generación en generación, y había que hacerle los ajustes necesarios para que siguiera funcionando. Era la época en que podías dejar el reloj empeñado por una botella de trago.

Debo agregar que mi papá dejó un reloj marca Cornavin que sucumbió al bajarme de un bus de Ternera, se me enganchó en la puerta cuando me tiré del bus, porque han de saber que antes uno pedía la parada y solo le detenían el bus a las mujeres y a los niños, a uno, hombre, simplemente le bajaban la velocidad y uno se tiraba, era un arte eso, ahora si lo hicieras te matarías o te llevaría una moto por delante.

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